Volvimos a Yii Extension Labs después de un año. La primera vez nos armaron el conector API entre el ERP y SIFEN, y funcionó sin sobresaltos hasta que la distribuidora empezó a facturar desde tres sucursales nuevas. Ahí el inventario interno y los comprobantes electrónicos dejaron de coincidir: el stock se descontaba en el sistema propio pero el acuse de recibo llegaba con minutos de retraso, y el cierre de mes se volvió un rompecabezas.
Lo que me hizo volver no fue el precio ni una promesa comercial. Fue que en la primera integración dejaron documentado cada código de rechazo de SIFEN y una tabla de contingencia que el equipo interno pudo leer sin llamar a nadie. Cuando les escribí de nuevo, ya sabían por dónde venía el problema antes de que yo terminara de explicarlo.
Esta segunda etapa fue distinta. Revisaron el esquema contable, separaron las consultas analíticas de las transaccionales y agregaron una cola de reintentos para los comprobantes que quedaban en estado pendiente. No tocaron el núcleo del ERP, que era justamente lo que nos daba miedo. El ajuste se hizo por módulo satélite y en dos semanas ya estábamos emitiendo desde las tres sucursales con el mismo criterio de inventario.
Lo que valoro de un proveedor que ya conoce tu sistema es la continuidad. No hubo que reexplicar la lógica del negocio ni rehacer la firma digital. Tampoco me vendieron una reescritura completa: me dijeron qué se podía optimizar y qué era mejor dejar como estaba. Esa franqueza es rara en este rubro.
Queda un punto pendiente: el módulo de notas de crédito todavía depende de un proceso manual que queremos automatizar el próximo trimestre. Lo dejamos anotado en la documentación para retomarlo. Por eso la valoración es 4 y no 5: el trabajo fue sólido, pero la integración sigue abierta.